EL CAMINO

 13/09/2021

Día de sol


A veces vemos la vida como un largo (o corto) camino que nos lleva a un fin no muy definido. Otras veces parece que el camino está lleno de encrucijadas y debemos detenernos a pensar qué dirección tomar. Otras veces parece que el camino es puramente bajada, al punto tomar tanta velocidad que al final terminamos estrellados contra el cemento con la nariz ensangrentada y con medallones en las rodillas.

Otras veces el camino es tan empinado que el desafío de subirlo nos quita el aliento, el sueño y la paz.

A pesar de todas sus formas, (muchas más de las mencionadas aquí) lo transitamos con la esperanza que sea llano y recto como la “Ruta del Desierto”. Y no me refiero a la monotonía, sino a su fácil deslizamiento. Que nada nos cueste tanto, como parece que nos cuesta cada cosa que queremos conseguir.

A veces, parece que siempre alguien se nos adelanta y en vez de despejar el camino, va echando piedras y troncos para estorbarnos.

Y aún así, masticando coraje y poniendo el pecho vamos entusiastas forjando nuestro propio sueño.

Y en definitiva eso es lo que vale. El coraje de batallar con los miedos, las inseguridades, y los desalientos de los más cercanos a nuestra vida, por lo general familia y amigos íntimos. Esos sapos, que como ellos no brillan porque son oscuros y húmedos,  intentan apagar tu luz con su larga lengua fría. Lo más triste es que a veces, esos sapos, se salen con la suya, porque no es que haya uno o dos. No. Son cientos!! Y los encontrás a la orilla de tu camino, mira lo que te digo, a la orilla de tu camino. Porque ellos hace mucho tiempo que abandonaron sus propios sueños, su propio camino… y tal vez, quién te dice, fueron víctimas de otros sapos envidiosos.

Pero volvamos al coraje y  a la fuerza interior que desafía a cuánto bicho que se asoma a tu camino tirando cosas puntiagudas. Porque viste que esa gente que te dice: - Mira yo conozco a fulana de tal que emprendió lo mismo que vos y le fue re-mal! Te diría que veas otra cosa, eso no va a funcionar. Yo que vos lo pensaría mejor.

Y claro que no están en medio del camino, no vaya a ser cosa que se entusiasmen también y deban dejar su zona de confort.

Lo importante aquí es que sin importar lo que te arrojen vos sigas a paso firme como caballo con anteojeras. Es decir con visión limitada hacia las orillas del camino.

No importa como sea tu camino. Lo que importa es qué calzado te escoges para caminar en el camino que te lleva al éxito.

Y si… eso es lo importante. Te imaginas que para subir una montaña te calces unas botas para patinar sobre hielo? Si. Si. Claro. Tal vez llegues al final en algún momento de tu vida, desecha pero puedes llegar. En cambio si usas calzado para escalar (tus prioridades, objetivo, metas bien diseñadas y planificadas, etc. etc.) podrás patear lejos a todos tus monstruos (temores, inseguridades y los yo no puedo) que surjan inesperadamente.

No importa si tu sueño cambia en algún punto del camino, tan solo sigue trabajando duro para alcanzarlo. La recompensa será tan buena que hasta los sapos te dirán: -Sabía que lo lograrías!

Y en tu corazón sonará la risa de la compasión y te alejarás elegantemente.

Se feliz aún en lo difícil. Recuerda que eres lo más valioso que tienes y que siempre te llevarás contigo.

Buena caminata!!

Nos vemos.

Elena

 

 

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